Cuentos románticos el poema de Napoleón

Cuentos románticos el poema de NapoleónNapoleón fue por un helado a una nevería que se encontraba cerca del parque, pidió un barquillo con dos bolas (una de fresa y otra de vainilla), lo pagó y se marchó cobijado por la sombra de los árboles.

Algo hizo que volteara la cabeza hacia atrás y de pronto ahí estaba. Era la niña más linda que había visto.

– ¿Me acerco para presentarme o mejor me voy a casa? Esa era la disyuntiva presente en la mente de Napoleón. Lógicamente, su cerebro lo hizo tomar la segunda opción.

Sin embargo, no paró de pensar ni un solo momento en la niña que había visto sentada en aquella banca del parque.

– Abuelita, ¿qué es el amor? Preguntó Napoleón.

– ¿Por qué me lo preguntas Napo?

– Vi en el parque a una niña y desde entonces siento algo muy raro en el estómago.

– A ver, déjame adivinar. ¿Sientes como mariposas?

– Si abuelita ¿cómo lo sabes?

– Hace muchísimos años yo sentí lo mismo cuando tu abuelo me declaro su amor. Éramos unos niños no más grandes que tú.

– ¿Y qué sentiste con tu primer beso?

– ¡Hay no hijo! Para eso pasaron más de cinco años de lo que te estoy diciendo. Yo he de haber tenido unos 16 años.

– ¿Pues no que te declaró su amor?

– Sí, me tomó de la mano y me dijo Eduviges te quiero.

– ¡Eso fue todo! Uff qué mal, yo que ya me había imaginado un cuento, como esos que se ven en la televisión.

– Mira hijo lo que pasa es que los tiempos cambian y a lo mejor lo que a mí me parece tierno, tú lo ves como cursi. No obstante, quiero comentarte que antes de entregarle mi corazón a tu abuelo, nos hicimos muy buenos amigos.

– Entonces me aconsejas que primero me haga amigo de la niña del parque ¿no?

– ¿Así es? ¿O tú qué pensabas Napo?

– Quería entregarle este poema que escribí titulado “Amor a primera vista”.

– Guárdalo por un tiempo. ¿Quién sabe, a lo mejor se lo podrás dar más adelante?

– Gracias abuelita por tus consejos.