Cuento de terror corto Una noche en el bar

Cuento de terror corto Una noche en el bar

Mi amigo Jaime hizo lo imposible hasta que logró que lo acompañara a la inauguración de un nuevo bar que estaba a unas pocas cuadras de mi casa.

– Es el momento perfecto para conocer chicas. Vamos hombre, ya te hace falta dejar tu zona de confort e involucrarte de nuevo en una relación amorosa. Por favor, te estás oxidando, además Pamela no va a regresar contigo. Exclamó.

Tomé mi abrigo, mi billetera y nos fuimos corriendo hacia la nueva taberna. Antiguamente ese local había sido ocupado por un videoclub, pero como ya sabrás ese tipo de negocios ya no son rentables en la actualidad.

La fachada estaba adornada con colores propios de un cuento de terror. Es decir dominaban los tonos rojizos y anaranjados. Entramos al local y Jaime se encaminó hacia la barra. Pidió un par de cervezas y en menos de lo que canta un gallo se puso a platicar con una muchacha.

En eso estaba, cuando recordé que mi jefe me iba a enviar esa noche un correo electrónico para darme las indicaciones del nuevo proyecto que estábamos a punto de iniciar.

– ¡Rayos! Me han robado el móvil. Grité muy enfadado.

Jaime me miró y me dijo que tal vez se me había caído a la entrada. Me puse a buscarlo en todo el bar y al no encontrarlo, le pedí a mi amigo su teléfono para llamar al mío y así tal vez poder hallarlo.

Marqué el número y luego de dos timbrazos alguien respondió. Únicamente pude escuchar su agitada respiración por unos segundos, ya que después de eso el sujeto colgó y al llamar de nuevo, el móvil me enviaba al buzón.

Retorné a mi domicilio muy molesto por lo acontecido. Sin embargo, quedé estupefacto al ver que mi móvil estaba tirado junto al clóset de donde saqué mi abrigo.